martes, 20 de octubre de 2015

Entrevista en la Feria del Juguete

Comparto la entrevista que nos hicieron, junto a Lucerito Juguetes Blandos, en la Feria del Juguete, en Costa Salguero.

Allí, promediando el video, hablamos de los libros infantiles de tela y de papel, y presentamos los títeres de Toba, Fuz y Croack.

¡Los invito a verla!

miércoles, 7 de octubre de 2015

Emprender o no emprender, esa es la cuestión

¿Es un proyecto por el que vale la pena fracasar?, empieza Andy Freire. O lo que es lo mismo: ¿estás dispuesto a dedicarte en cuerpo y alma, aun a riesgo de que las cosas no salgan bien, y anticipando que, si salen bien, será sólo el principio?

¿Qué esperás de tu vida?, prosigue, ¿ser el gerente de Citybank o el dueño de Pochoclos Freire? (¿O de Autopartes Pepito?, completo yo, ¿o convertirte en el autorcillo independiente Laurenza?).

Ninguna de las dos opciones será correcta o incorrecta, pero tenés que saber que eso te define, y lo ideal sería que actúes en consecuencia con tus deseos, para no sentirte después frustrado.

¿Trabajar para otro o emprender tu propio negocio? Simple: lo que más te entusiasme.

Pero volviendo al primer párrafo, si al elegir tu proyecto buscás ganar plata como único objetivo emprendedor, perdiste de antemano. La clave, en general, es hurgar en aquello que conocés de cerca, que te moviliza, por lo que lucharías y superarías obstáculos o dificultades o desafíos. Y si eso que elegís te apasiona, agrego mentalmente, si no te lo podés sacar de la cabeza ni del corazón, ¡bienvenido sea!

Andy Freire estuvo ayer en el Complejo Cultural Plaza de San Martín, en una charla organizada por las autoridades del municipio, abierta a la comunidad, para alentar y/o afianzar el emprendedorismo.

Habló de varios temas más, como motivación de empleados y búsqueda de capital semilla, pero los que expuse arriba son los que más me llegaron.

¡Fue un placer haber asistido!

sábado, 19 de septiembre de 2015

Encuentros (XIX)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XIX

Me vas a iniciar en la lectura, confiesa. Tendrá unos veinticinco años. En Morón, a pocas cuadras de la avenida Don Bosco, límite con La Matanza.

No está segura de qué libro comprarme. Los mira, los da vuelta para un lado y para otro, lee las contratapas.

¿Cuál me recomendás?, pregunta. La novela, arriesgo yo, creo que es mejor para empezar, te va a ir llevando.

La situación no es nueva: una persona eligiendo leer un libro por primera vez (sin obligación, sin exámenes). Y sin embargo el orgullo (el sano, el que me hace sentir bien) sí parece nuevo: recién inventado parece.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Lo que me falta

Empecemos por lo que tengo. Por suerte y por trabajo, mis libros se van vendiendo cada día, cuando recorro la ciudad (mochila al hombro) y le cuento a la gente y le muestro y camino y regreso cada tanto.

Lo que tengo es poder vivir más o menos bien de lo que elijo, sin tirar manteca al techo pero bien, luego de haber arrancado sin nada y de la nada, y de sostener el esfuerzo durante varios años; más allá de los altibajos propios de cualquier actividad independiente.

Lo que tengo es cierto reconocimiento de lectores que a veces me escriben por mail o Facebook, o que vuelvo a encontrar en las rondas callejeras.

Eso es lo que tengo. Sí. Ahora vamos a lo que falta.

Lo que me falta, lo que me gustaría, es además recibir pedidos de libros, que me faciliten la tarea. Para ser honesto, en ocasiones ocurre pero no deja de ser una excepción.

Lo que me falta es la venta mayorista a librerías, jugueterías o comercios afines. No la consignación (que, ya comprobé, no da resultados al emprendedor pequeño), sino la venta en firme. Es verdad que un poco lo hago, pero en muy baja escala, y creo que en algún momento debería dar el salto.

Eso es lo que falta. ¿Alguien tiene sugerencias?

jueves, 9 de julio de 2015

Encuentros (XVIII)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XVIII

—Se lo recomendé a mi sobrino. Estaba un día en casa y le dije tenés que leer esto. Creo que después se lo pasó al hermano, y él a su vez lo volvió a prestar. No sé por dónde anda ahora.

El muchacho, de unos cuarenta o cuarenta y cinco años, atiende la farmacia. Yo había entrado tímidamente, como no queriendo molestar. Luego de la charla, me voy feliz.

Pero antes decide comprarme un libro distinto. Fue poesía la primera vez. Ahora, novela. Ojalá alcance también a cumplir las expectativas.