Allí, promediando el video, hablamos de los libros infantiles de tela y de papel, y presentamos los títeres de Toba, Fuz y Croack.
¡Los invito a verla!
XIX
Me vas a iniciar en la lectura, confiesa. Tendrá unos veinticinco años. En Morón, a pocas cuadras de la avenida Don Bosco, límite con La Matanza.
No está segura de qué libro comprarme. Los mira, los da vuelta para un lado y para otro, lee las contratapas.
¿Cuál me recomendás?, pregunta. La novela, arriesgo yo, creo que es mejor para empezar, te va a ir llevando.
La situación no es nueva: una persona eligiendo leer un libro por primera vez (sin obligación, sin exámenes). Y sin embargo el orgullo (el sano, el que me hace sentir bien) sí parece nuevo: recién inventado parece.
XVIII
—Se lo recomendé a mi sobrino. Estaba un día en casa y le dije tenés que leer esto. Creo que después se lo pasó al hermano, y él a su vez lo volvió a prestar. No sé por dónde anda ahora.
El muchacho, de unos cuarenta o cuarenta y cinco años, atiende la farmacia. Yo había entrado tímidamente, como no queriendo molestar. Luego de la charla, me voy feliz.
Pero antes decide comprarme un libro distinto. Fue poesía la primera vez. Ahora, novela. Ojalá alcance también a cumplir las expectativas.