miércoles, 4 de noviembre de 2026

Encuentros (LI)

Entro a una pollería de Gerli a ofrecer libros. La mamá trabaja en algunas tareas, el nene dibuja. Saludo. Antes de que llegue a presentarme, el nene se apura: ¿vos sos el escritor?, dice. Sí, sonrío. Leímos un libro tuyo en la escuela, agrega. ¿Cuál?, pregunto yo contento. La mamá mira la escena sorprendida. El nene piensa pero no recuerda. Cuando hago un abanico con mi mano, él señala el de Camilo: ¡Ese!

¿Cómo habrá llegado Camilo a su escuela?, no tengo ni idea. ¿Cuántas otras cosas pasarán por ahí con mis textos sin que me entere? Quiero creer que muchas. Ojalá.

Ahora se quedan con El mago Pascualito. 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Entrevista en Prisma


Me entrevistaron en Revista Prisma, de Posadas, Misiones! Un medio dedicado a todo lo que tiene que ver con la infancia y la juventud. Los invito a leer la nota. 

https://prismadigital.com.ar/lectura/del-otro-lado-de-la-rutina-un-mundo-de-historias-por-descubrir/

lunes, 12 de octubre de 2026

Audiolibros y QRs

Pego QRs en las contratapas de mis libros infantiles. 

¿Por qué? Para que los pequeños lectores puedan escanearlos con un celu y escuchar entonces los cuentos, a medida que los vaya publicando como audiolibros. 

¿Y no era mejor imprimirlos directamente en las contratapas en lugar de pegarles etiquetas? Sin ninguna duda, pero cuando publiqué estos libros aún no se me había cruzado por la cabeza la posibilidad de grabarlos en audio. Así que ya ven, ponemos ahora parches. Los próximos en publicarse tendrán los QRs ya incluidos.

domingo, 4 de octubre de 2026

La realidad diminuta

Te levantás a las seis de la mañana del domingo, en busca del ansiado silencio para grabar. Preparás la compu, el micrófono, te hacés el mate. Tapizás las paredes de la cocina de mantas y frazadas, para que el sonido rebote menos. Ponés a un costado de la mesa el tender móvil, con toallones colgados. Hacés algunos ejercicios, tratás de sentirte en paz, en estado de gracia, como bien te recomendó alguien que de verdad sabe sobre lecturas y grabaciones. Empezás a leer. 

Y entre cuento y cuento, entre capítulo y capítulo, Camilo, el coatí, va viviendo sus aventuras, avanza hacia un tesoro escondido en el medio de la selva. Vos estás ahí, metido de lleno en la historia. Ya no te acordás de la compu, del micrófono, de los toallones ni las frazadas. Sos el coatí, el yaguaraté, la ardilla, el loro. Sos la selva misionera, las cataratas, sos el río Pariente del mar. Te sentís igual que cuando escribías el libro, en el tan preciado estado de gracia. 

Hasta que un perro ladra: el tuyo, el del vecino. Hasta que una moto ruge desde alguna calle desconocida. Hasta que pasa un avión a lo lejos, y las lucecitas del micrófono te avisan que lo está captando (¿a quién se le ocurre pilotear un avión a las seis o siete de la mañana de un día domingo?, ¿tanto apuro tiene por irse o por llegar a ninguna parte?). 

Entonces dejás de leer, parás la grabación, respirás hondo y tratás de volver a conectarte con vos y con la historia que debe cobrar vida, por encima de la diminuta realidad que te rodea.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Lo que el Covid me dejó

El libro que hoy más me compran, El tesoro de Camilo, lo escribí durante la pandemia. En un momento en que no sabía cómo hacer para vender al menos un ejemplar de los muchos que tenía almacenados en casa. Decidí entonces, como casi todos mientras estábamos escondidos del virus, no pensar demasiado, seguir haciendo, trabajar en lo que sí podía, con la convicción ciega de que todo iba a pasar. Y así fue, pasó. 

Algunos poemas que también escribí en ese tiempo, y que hablan de manera directa de lo que nos tocó vivir, tendrán lugar en el nuevo libro que estoy preparándome para publicar: Atenti, flaco. Es en la poesía donde más autobiográfico soy.