domingo, 6 de junio de 2021

Hombres y engranajes

 Domingo. Me despierto demasiado temprano (el cuerpo no sabe de fines de semana). Camino a oscuras mientras todos duermen, cumplo la rutina mañanera. Me hago mate, como algo de pizza fría que quedó de anoche, me pelo una naranja y la corto en cubos. Mientras escucho música bajita en la radio, no me decido entre leer o escribir. Al final leo, o mejor dicho releo: desmenuzo Hombres y engranajes, de Sábato, uno de las tantas obras de él a las que llegué a fines de los años noventa. Ahora lo voy llevando sin apuro, intercalado con otros libros de otros autores completamente distintos. Advierte él, Sábato, sobre la mecanización del mundo, sobre el hombre (y la mujer, claro está) como partícipe pequeño e insignificante de esa maquinaria que fue construyendo, ilusionado por de más con el futuro próximo a sus pies. Y pensar que publicó esto por primera vez en 1951: antes de internet, de computadoras deshumanizantes (en la medida en que dejan de ser meras herramientas y se pretenden intermediarias obligadas de todo vínculo humano), de teléfonos pseudointeligentes, de la dificultad de entablar una conversación en la calle con un desconocido, sin el amparo de las pantallas que, cada vez más, nos tienen bajo control. Domingo. Tomo mate. Lo acompaño con naranja y pizza. Añoro un tiempo que ya no va a ser. Como todos los tiempos, me digo: dejan de ser, y aún así los seguimos habitando.

domingo, 28 de marzo de 2021

Escuela Pública 27


Este año en la Escuela Pública nro 27 de Derqui, partido de Pilar, trabajarán por segunda vez con mi libro El mago Pascualito. 


Cuentos cortos en imprenta mayúscula, con dibujos para colorear, que se van enganchando para contar una historia de fantasía desarrollada en la zona del Atlántico Sur. Pingüino, orca, mara, elefente marino, gaviota, ballena franca, son algunos de los animales que lo protagonizan. Ilustrado por el muy buen dibujante Marcos Amayo Acosta.


Ojalá los chicos, además de aprender, lo disfruten.

miércoles, 24 de marzo de 2021

La Once Diez

 


Los sábados a partir de la medianoche y hasta las dos de la madrugada, en La Once Diez (Radio Ciudad de Buenos), tiene lugar un programa dedicado íntegramente a la poesía, cuyo nombre es Poesía 1110.

Allí, en su última emisión, hubo espacio para un poema de mi autoría, que yo mismo leí. Si tienen ganas de escucharlo, lo pueden hacer en el siguiente enlace: https://ar.radiocut.fm/audiocut/alejandro-laurenza-en-once-diez/

También se puede encontrar el programa completo en Spotify (La Once Diez Podcasts, Poesía 1110 - Episodio 41), donde mi texto aparece sobre el minuto 64. 

domingo, 7 de febrero de 2021

En medio del recorrido

Escribo poesía, novela, cuentos infantiles. Tuve la fortuna en estos años de rodearme de buenos dibujantes como Lucila Cardozo y Marcos Amayo, a quienes conocí en diferentes circunstancias de la vida. Llegué un día por casualidad a lo que fue la oficina de letras de Tres de Febrero, coordinada entonces por Marcela Minakowski, donde tuve una muy buena experiencia y luego de publicar varios de mis libros con su acompañamiento, continué trabajando con la imprenta de aquellos tiempos. También por casualidad coincidimos con Lucerito Juguetes Blandos y nos caímos bien, e hicimos libros de tela, y mantenemos abierta la posibilidad de seguir encarando proyectos juntos. Tradujimos algunos de esos libros a inglés con Darío Bard, y aunque aún no se dieron las circunstancias para que vean la luz, estoy seguro de que con Darío podremos volver a trabajar en el futuro. Vendí primero en plazas y parques, y luego recorriendo las calles de la gran ciudad que nos contiene (no veo la hora de volver a hacerlo). Tengo la satisfacción de que hayan compuesto canciones con mis poemas (y que además me guste mucho como quedaron, lo cual no es tan fácil que ocurra), en este caso a través de Carlos Salvatierra y su banda Fantasmas del rock. Recibo a veces el afecto de quienes conocí, o sólo me leyeron, a lo largo de dos décadas. Creo que voy más o menos bien: cansado por momentos, renovado en otros, pero bien. Hago este breve recuento para saber dónde estoy parado, y para tratar de intuir los próximos pasos que podría dar. Hay vida en la escritura independiente. Hay lugar para todos. Basta con estar dispuestos a hacer.