jueves, 11 de enero de 2024

Encuentros (XXXIX)

El hombre se emociona. Mientras le cuento sobre mis libros, que los escribo, los publico y recorro después la ciudad, se emociona de una forma inesperada para mí, hasta las lágrimas. Me agradece por lo que hago. Yo no sé qué decir. Intento explicarle que lo disfruto, que me gusta salir todos los días y escribir y todo eso, que tiene su dificultad pero como cualquier trabajo; le digo que no me siento un altruista ni mucho menos (si hay algo a lo que le escapo es a la pose y la demagogia: es lo que es, nada más). Y él me vuelve a agradecer y me da la mano de manera especial, y me pone la piel de gallina. Casi que me emociona a mí.

domingo, 7 de enero de 2024

Pensando

Pensando en qué podría publicar este año. Tal vez una segunda edición de El diario de Fuz, que lo tengo agotado desde hace rato; quizá el libro del fantasma que acabo de terminar de escribir, puliéndolo antes lo necesario, con paciencia. En una de esas ambos, si los astros se deciden a alinearse, o ninguno. Podría ser Filiberto, dependiendo de cómo venga la ilustración. 

Por ahora pensando. Sólo eso. Dejando flotar las ideas.

miércoles, 3 de enero de 2024

Encuentros (XXXVIII)

Me encuentro por azar con una chica que me compró El diario de Fuz cuando sus hijos aún no habían nacido. Ese libro fue la infancia de ellos, me dice contenta, aunque creo que yo me divertí más, te quise buscar por Internet pero no te encontré. La chica antes tenía una granja y ahora una ferretería, no muy lejos, en el mismo barrio del partido de La Matanza, creo que se llama Manzanares.

Ahora los hijos son un poco grandes pero igual decide quedarse con otro libro infantil: El diario de Toba. Ahí están los orígenes de Fuz, le digo, o algo así.

Sigo caminando tranquilo, el cansancio de los días anteriores se siente menos.