domingo, 7 de febrero de 2021

En medio del recorrido

Escribo poesía, novela, cuentos infantiles. Tuve la fortuna en estos años de rodearme de buenos dibujantes como Lucila Cardozo y Marcos Amayo, a quienes conocí en diferentes circunstancias de la vida. Llegué un día por casualidad a lo que fue la oficina de letras de Tres de Febrero, coordinada entonces por Marcela Minakowski, donde tuve una muy buena experiencia y luego de publicar varios de mis libros con su acompañamiento, continué trabajando con la imprenta de aquellos tiempos. También por casualidad coincidimos con Lucerito Juguetes Blandos y nos caímos bien, e hicimos libros de tela, y mantenemos abierta la posibilidad de seguir encarando proyectos juntos. Tradujimos algunos de esos libros a inglés con Darío Bard, y aunque aún no se dieron las circunstancias para que vean la luz, estoy seguro de que con Darío podremos volver a trabajar en el futuro. Vendí primero en plazas y parques, y luego recorriendo las calles de la gran ciudad que nos contiene (no veo la hora de volver a hacerlo). Tengo la satisfacción de que hayan compuesto canciones con mis poemas (y que además me guste mucho como quedaron, lo cual no es tan fácil que ocurra), en este caso a través de Carlos Salvatierra y su banda Fantasmas del rock. Recibo a veces el afecto de quienes conocí, o sólo me leyeron, a lo largo de dos décadas. Creo que voy más o menos bien: cansado por momentos, renovado en otros, pero bien. Hago este breve recuento para saber dónde estoy parado, y para tratar de intuir los próximos pasos que podría dar. Hay vida en la escritura independiente. Hay lugar para todos. Basta con estar dispuestos a hacer.

domingo, 31 de enero de 2021

Tránsito

 TRÁNSITO


Ante la inseguridad manifiesta
del cambio,
del no saber lo que vendrá
(aunque en rigor nunca sepamos),
me aferro a alguien
que no soy
(que no puedo ser),
pero que me ayuda a flotar
como un leño
entre las aguas tormentosas,
entre los miedos voraces
de la oscuridad primera,
y me salva provisoriamente
del desasosiego total,
de la aniquilación en manos
de mi propia mano,
y me sostiene en equilibrio
mentiroso
(necesario)
y me cautiva aunque no quiera
y me consume
y me rebela luego
para intentar ser
el que en verdad soy.


ALEJANDRO LAURENZA

jueves, 28 de enero de 2021

Fantasmas RN'R

Fantasmas RN'R! Ya en Spotify. Si escuchan el disco A pesar de todo, van a encontrar dos temas cuyas letras están basadas en poemas mios: A pesar de todo y Blues de la conciencia perdida. 😊

sábado, 16 de enero de 2021

Poema ¿A quién culpar? (Por Maca Chia)

Hace mucho, mucho tiempo, cuando recorría asiduamente con mis libros las plazas y parques de Buenos Aires, conocí a Maca Chia y Vanina, su hija, quienes me compraron el libro de poemas Libertad y otras yerbas. Después de casi veinte años, mientras nos metíamos de lleno en la pandemia de 2020, Maca me contactó para contarme una conmovedora historia vinculada con aquel encuentro (que a mí me quedó entonces perdido en la memoria, entre la multitud de encuentros que se fueron sucediendo, pero que, ahora sé, ya no voy a olvidar).

Comparto el siguiente video donde ella misma refiere esa historia, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, además de tener la gentileza de leer un poema mío: "¿A quién culpar?", perteneciente a Libertad y otras yerbas.

Si quieren seguir a Maca Chia, y conocer sus bellas fotos y textos, lo pueden hacer en la página: https://www.facebook.com/Macachia52




viernes, 1 de enero de 2021

Diez Años


2020, el año de la pandemia, dio cierre a mi primera década abocado por completo a la literatura. A la fuerza fue distinto, como para la mayoría de las personas que habitan este mundo. Suena raro decirlo así: queríamos globalización, acá tenemos. Sin casi distinguir países ni clases sociales.

Pero volviendo a este rinconcito de la tierra, a este teclado, a estos dedos que lo pulsan, enero y febrero transcurrieron como todos: escribí, pensé en publicar nuevos libros en el cortísimo plazo (ja, iluso de mí), salí a vender por las calles del AMBA (ahora muchos más saben lo que es el AMBA, o sea CABA y Gran Buenos Aires, la ciudad enterita que no se corta en la General Paz), me tomé unos días de vacaciones, reanudé actividades.

Y ahí nomás estaba marzo, esperando para hacer palpable una realidad que parecía lejana, imposible, que hasta ahora veíamos extrañados por televisión.

En lo particular me adapté como pude. Supimos sobrevivir como familia: amorosa y económicamente, por supuesto. Estas cosas te ponen a prueba en serio: o venís bien o no venís, ya no queda lugar para disfrazar la vida con superficialidades. Y nosotros por suerte, por elección, por querernos, veníamos bien y así seguimos.

En lo que atañe a mi profesión (por llamarlo de alguna manera), al juego que decido jugar entre la multitud de juegos disponibles, hice varias cosas a medida que los meses se estiraban: digitalicé todos mis libros y los subí a Amazon, escribí uno nuevo para chicos, de título El tesoro de Camilo (si 2021 resulta ser más amable, seguramente lo publique), reedité en digital el poemario Libertad y otras yerbas, y quedó listo para regresarlo en algún momento al formato papel, aprendí a vender un poco por las redes sociales, despaché algunos libros por correo, me vinieron a buscar otros (qué gratificante, de verdad, que alguien se movilice, en general quien ya te leyó, para tener un libro tuyo).

Y así fue pasando un año decididamente distinto, entre las clases de los nenes en casa, las nuevas rutinas, el zoom, la tarea estricta y los horarios, para que ni ellos ni nosotros nos achanchásemos. Así fuimos transcurriendo, hasta brindar anoche por un horizonte mejor, donde los proyectos se encarrilen, y los abrazos, y las risas sin barbijo.

Por un 2021 vacunados y relativamente libres de andar, de hacer, de volver, como nos venga en gana. ¡Salud!