sábado, 5 de junio de 2010

Libertad y otras yerbas

Si Silencios de un Mundo me ayudó a asumirme como persona que escribe, Libertad y otras yerbas, mi segundo libro de poesía, me acercó un poquito más a mi afirmación de poeta; que tiempo más tarde me permitiría llamarme escritor, logrando salvar la incomodidad de la palabra.

Diferentes temáticas recorren este libro, tales como el amor, el sentido o no de la existencia, la búsqueda de lo que soy, y, por supuesto, la libertad (su título no podía en ser en vano). En fin, las mismas que seguiré abordando mientras escriba, aunque desde otros ángulos, y con otras concepciones de la vida.

Sin ir más lejos, veía entonces la libertad como un anhelo, como algo que podía ser logrado, en tanto que hoy la presupongo existente en todas las personas. Siendo, así, cada uno responsable de lo que hace o no con ella.

El dibujo de tapa, que tan bien simboliza la esencia del libro, se lo debo a mi amigo Liman; aunque ni él, ni yo, ni nadie pueda decir exactamente por qué el niño lleva un crucifijo en el pecho.

Comparto ahora el texto de contratapa.

La libertad es algo así como una meta que está presente en la vida de todas las personas. No existe una que no se entregue desesperadamente a su búsqueda. Todo lo que hacemos (estudiar, trabajar, ganar dinero, enamorarnos, deshacernos de lo conseguido, volver a empezar) tiene como único objetivo alimentar la inextinguible llama.

Muchas veces me pregunto, ¿de dónde viene este maravilloso, y al mismo tiempo infernal, deseo de libertad? ¿Por qué se multiplica a lo largo de todos los corazones, cuando lo más probable es que ni siquiera sepan lo que es? ¿Se puede amar a quien no se conoce? Pero, trágicamente, mis cuestionamientos viven en un mundo que prefiere callar; y, quizás, sea mejor así: la verdad puede volverse insoportable.

Sin embargo, esta carencia de respuestas no consigue apartarme de mi camino: ¡la libertad me espera!

11 comentarios:

raúl astorga dijo...

Aunque no la veamos, la libertad siempre está. Aún cuando las circunstancias nos aten a situaciones complicadas, tenemos que encontrar el recoveco que nos acerque a ella.

Maribel dijo...

Buen texto. Me ha gustado eso de que la libertad es una meta porque efectivamente nunca somos del todo libres, siempre andamos en su busca, como la meta que tratas de alcanzar y no logras.
Felicidades.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

La libertad está primero en uno mismo, en el adentro, a partir de allí la libertad que coincido con Maribel, "nunca somos del todo libre", porque aún nos regimos por normas, no somos un ser individual, convivimos en sociedad, hay cadenas sobre todo de afectos a la que nos aferramos. Pero bueno,un abrazo y agradezco a Raúl Astorga el haberme acercado a la página.

Lily Chavez

Anónimo dijo...

Ale
Creop que las personas ( aún pasen los años) siguen teniendo miedo a la libertad; es más temen conocerse....
susana

Alejandro Laurenza dijo...

Raúl, Maribel, Lily, Susana, gracias por pasar!

Hoy siento, como dice Raúl (y como dice también la canción Inconsciente colectvo), que la libertad es algo que siempre está (presuponiendo que no hay fuerzas coercitivas, claro). Cada decisión que tomamos, o no, forma parte de esa libertad. Todos los condicionamientos serán aceptados o rechazados, de manera consciente o inconsciente, por nosotros mismos...

Un abrazo,
Alejandro.

Anónimo dijo...

Ale: algo digo en mis pequeños poemas del libro que comentaste sobre la libertad. Es esperada, soñada, anhelada... y muy difícil de encontrar. Alguien dijo que está dentro de nosotros. Yo quiero la que está dentro y la que está afuera, quiero poder decir lo que siento sin que me patoteen, como me pasó el año pasado, antes de las elecciones, cuando un grupo de jóvenes no soportó que pudiese disentir con ellos -no tenían argumentos- y me amenazaron con fuertes gritos y palabras contudentes... No es broma: sucedió. Me dio más miedo que cuando era joven e iba a las marchas bajo el peso de los gases lacrimógenos, los caballos de la policía, las amenazas... No quiero patoterismos. No quiero barrasbravas pagados para disfrutar de la buena vida. Quiero tener seguridad y esperanzas de una vida tranquila. Eso se parece a la libertad, ¿no?. Bueno, que a jóvenes como vos y Raúl les interese el tema, es algo que reconforta. Como siempre, te quiero mucho. Me gusta la portada del libro, y la nota de contratapa.
Espero poder leerlo. Rosita Fasolís.

Alejandro Laurenza dijo...

Ro,

Lamento que hayas tenido que pasar por esa situación. Imagino que habrá sido muy dificil.

Un abrazo,
Ale.

Betty Badaui dijo...

Ale, me encanta que escribas sobre la libertad, creo que es uno de los máximos bienes, la buscamos desde el comienzo de nuestras vidas y quizás nunca la hallamos totalmente, pero es una búsqueda con sentido.
Con sincero afecto
Betty

Alejandro Laurenza dijo...

Gracias, Betty!

Un saludo,
Alejandro.

B. Miosi dijo...

Después de muchos años de buscar la libertad, en estos tiempos, cuando me considero una persona madura físicamente, porque mentalmente inmadura seré hasta que me muera, gracias a Dios, he llegado a la conclusión de que la libertad es una hermosa palabra que la inventó alguien con mucha imaginación. Creo que en realidad durante toda la vida luchamos por estar atados a algo, a alguien, a un sentimiento, lo que sea. Y nos inventamos la palabra libertad para tener un ideal.
Los seres realmente libres son los que pueden levantarse de su silla en este momento y salir por la puerta sin mirar atrás y sin llevar sino lo que tienen puesto.
Esa es la libertad. Dura, cara, inaccesible.

Besos,
Blanca

Alejandro Laurenza dijo...

Muy buena reflexión, Blanca. Gracias por volcarla en este espacio.

Un abrazo,
Ale.