martes, 22 de septiembre de 2020

sábado, 5 de septiembre de 2020

Sin barbijo

Corto las ramas del árbol, que tenía todavía amontonadas en el patio, de la última poda. Armo paquetes no muy grandes, para que después el camión se las lleve rápido. Las saco a la vereda. Y cuando estoy volviendo, me sorprende el jazmín chino que tenemos plantado en la puerta. Este año está más florido que nunca, desborda la reja hacia la calle, anticipa la primavera. Me tomo un segundo y lo huelo. Ah, me digo, me recuerdo, ahí está la vida: fue una suerte habérmela topado sin barbijo.

viernes, 12 de junio de 2020

Hojitas

Cuando vendía libros por las plazas y tenía uno o dos títulos publicados, ninguno para niños todavía, y aún no me aferraba a la posibilidad de que pudiera ganarme la vida así, un día una nena me regaló un puñado de hojitas.

Yo hablaba con la mamá seguramente, que leía o escuchaba algún poema recitado por mí, y entonces la nena me obsequió el tesoro que tuvo a mano.

Veinte años después esas hojitas secas que nadie más que yo recuerda (o eso creo), permanecen en una pequeña caja transparente, de plástico, donde en su momento las supe acomodar, y las mantengo a la vista en el ropero y las puedo mirar todas las mañanas o todas las tardes, aunque casi nunca lo haga (así de autómatas somos las personas) y me pueden sorprender, trayéndome viejos recuerdos, cuando ellas en verdad lo desean.

domingo, 7 de junio de 2020

Tomo apuntes

Tomo apuntes en un cuadernito espiralado. Ideas sueltas. Frases entrecomilladas de la canción que escucho, de la autora que se me dio por leer, o de los divagues propios a los que me entrego. No espero nada. Sólo escribo.

Los renglones de la hoja están demasiado juntos. Si los respeto, me asfixio. Si voy de dos en dos, me sobra el aire, siento que las palabras se me vuelan.

¿Qué hacer entonces?

Fácil, olvidarme de los renglones, escribir como si de una hoja blanca y lisa se tratara, no ceder a las presiones del diseñador de cuadernos de oficina.

miércoles, 3 de junio de 2020

Interludio

Microrrelato de estos días.


INTERLUDIO

Era tierra de barbijos. La reciente soledad y el silencio, se trocaban por unos rostros espaciados que no había manera de reconocer.

ALEJANDRO LAURENZA