sábado, 17 de agosto de 2019

El diario de Toba (¡cuarta edición!)

 ¡Ahora sí!, llegó el momento de que El diario de Toba vuelva a encontrarse con los lectores.

Lo publiqué por primera vez en el año 2009, y luego de un par de reediciones, y de que después quedara agotado durante un larguísimo tiempo, me decidí a encarar su cuarta edición, la cual ¡ya tengo en mis manos!

¿Por qué no sucedió antes? No sé, al escritor independiente no le alcanza con desear, debe también ordenar sus proyectos. Fui publicando nuevos libros, tanto para chicos como para adultos, volví a editar en el medio algunos de ellos, y así los años se fueron pasando.

Mi objetivo último es llegar a tener todos mis libros disponibles simultáneamente. Quizá alguna vez lo logre.

Pero retomando El diario de Toba, quedé muy conforme con el resultado final: textos corregidos (espero que para bien) y dibujos completamente nuevos, a cargo de Lucila Cardozo, quien fue su dibujante original, pero que (al igual que me ocurrió a mí, como a cualquier otra persona) fue creciendo en estos años, y la diferencia en su trabajo se nota.

Además, siguiendo el consejo que la gente me daba en la calle (cosa que ya había hecho con el libro anterior, El mago Pascualito), usamos letra de imprenta mayúscula a lo largo de todos los cuentos, que es la primera que reconocen los chicos: es la letra con la que les enseñan a leer.

Dejo a continuación, como curiosidad, un video donde puede verse la última etapa en el proceso de producción del libro. A mí me gustó recibirlo por parte de la imprenta. Ojalá que a ustedes también les guste.

domingo, 24 de febrero de 2019

Entrevista en Radio Rivadavia

Me entrevistó Nolo Correa en su programa Hablando de arte, que se emite los sábados a partir de la medianoche (ya en la madrugada del domingo) por Radio Rivadavia.

¿Tienen ganas de escuchar? Les dejo el audio. :-)

jueves, 3 de enero de 2019

Ocho años


En este año que acaba de terminar, el foco estuvo puesto en la ampliación de nuestra casa. Los chicos van creciendo y necesitamos y queremos más espacio.

El primer tercio lo hicimos en 2015: reforzamos la estructura, dejamos levantadas las paredes en la planta alta, quedó tendida la instalación eléctrica, colocadas las puertas, fijados los premarcos para las ventanas, y no mucho más.

Luego debimos hacer un receso obligado para acomodarnos con el bendito dinero; y ahora, en 2018, pudimos encarar el segundo tercio: techos, revoques externos e internos, colocación definitiva de ventanas y cortinas de enrollar, pintura, etc. Esto se completará, si todo sale bien, en los meses próximos.

Dejaremos entonces el último tercio (que no la última modificación, uno siempre quiere más) para los años siguientes, pero con la tranquilidad de poder ocupar mientras tanto las nuevas habitaciones. Estamos acostumbrados a vivir en obra, entre el polvo, podríamos decir, por lo que no nos asusta seguir de esta manera.

¿La literatura? Bien, un poco descuidada. Es cierto que salí a vender libros por toda la ciudad, visité colegios y tuve la satisfacción de que me hicieran alguna entrevista; pero los pensamientos, y el trabajo, nunca dejaron de estar enfocados obsesivamente en la casa.

Pronto volveré a escribir y publicar. 2019 será para eso.

Enganchándome ahora con los ocho años del título de esta entrada, es ése el tiempo que se cumple desde que cambié de profesión, muchos de ustedes lo saben. En aquel momento no tenía ni idea de cómo iba a sobrevivir con los libros, ni construir la casa, ni criar a los hijos que aún no esperábamos (pero que ya teníamos en los planes cercanos, ahí nomás).

Hoy lo vamos haciendo. Con mucho esfuerzo, perseverancia, y con la seguridad de que de alguna forma podemos: no sabremos decir de antemano cómo pero sí que podemos.

Así seguimos.

¡Buen 2019 para todos! ¡Salud!

domingo, 2 de diciembre de 2018

Por uno mismo

Rescato una reflexión, volcada antes en las redes.
Por uno mismo

La revolución empieza por uno mismo. Es uno quien elige si trabaja o no para una estructura en la que no cree. Si le compra o no. Si se deja alienar o no.

Admito que es fácil decirlo cuando tenés las necesidades básicas satisfechas. Pero son las necesidades psicológicas el verdadero escollo a vencer: el consumo de objetos y servicios que no se precisan, las estúpidas apariencias, el querer ser más papista que el papa: sometiéndose tonta y alegremente al conjunto de creencias que le fue dado, y levantando la voz cuando se divisa en el horizonte a alguien que no se somete (o que sí lo hace, pero un chiquitín menos que él).

Alejandro Laurenza

miércoles, 24 de octubre de 2018

Exportar libros

Tengo entre ceja y ceja el objetivo de exportar mis libros.

Como conté en algunas oportunidades, me ha pasado que alguien me compre aquí mismo, en Buenos Aires, para luego enviarlos afuera, de regalo, a parientes o amigos. Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Suecia, España, Estados Unidos, Rusia, Holanda, Francia, China, Italia. Éstos son los países que recuerdo.

Y si bien es una gran alegría que se vayan así, por medio de una persona que se entusiasma y les busca destino, lo que me gustaría lograr es que ellos, los libros, se pudieran abrir camino solos.

Para eso, semanas atrás, estuve leyendo y me inscribí en el sistema Exporta Simple. Es una plataforma vinculada con la AFIP que nos facilita la exportación de productos argentinos a cualquier lugar del mundo. Bastante sencillo.

Es decir que ya estoy en condiciones legales de exportar. Lo que me falta, grandísimo detalle, son compradores fuera de Argentina: distribuidores, librerías, bibliotecas, etc.

Si saben de alguien que se pudiera interesar, me dicen. Les estaré agradecido. :-)