domingo, 2 de abril de 2017

Encuentros (XXI)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XXI

Espero con mis libros en un rincón. El hombre atiende sin apuro a sus clientes. Hablan de rulemanes y demás repuestos de autos, de los que nada entiendo. Afuera está todo mojado, pero no parece que vaya a seguir la lluvia.

Cuando termina, extiende la mano y dice mi nombre. ¡Te acordás!, me sorprendo yo mientras correspondo al saludo. Te tengo en Facebook, explica, te agregué hace tiempo para felicitarte, pero por una cosa u otra me fui olvidando. Te felicito ahora, completa.

Gracias, me cuesta un poco relacionar a la persona física con la virtual, intento justificarme. Sí, me imagino, concede él, en mi caso tengo sólo a un círculo cercano.

Definitivamente no volverá a llover. Un rayito de sol comienza a filtrarse, distraído, entre las nubes. Yo seguiré recorriendo la ciudad con una sonrisa.

sábado, 4 de febrero de 2017

Propósito

Comparto esta vez un poema.

Propósito

Maduran lento las uvas,
salpican de color oscuro
los pesados racimos
en los que sin embargo
aún
el verde domina
y manda,
empiezan a anunciar
que la batalla
de los jugos y el aroma
y el sabor dulce
y violáceo
será finalmente
de ellas
(aunque parezcan pocas todavía),
prometen
lo que saben cumplir
cada año,
lo que entregan sigilosas
y abundantes
durante el mes de febrero.


Sólo agua piden,
sólo agua y sol.


Es más fácil dejarlas ser,
dejarlas transitar
su propósito de vida
que pretender interrumpirlo.


Sólo agua piden,
sólo agua de lluvia
y sol.


Alejandro Laurenza

lunes, 23 de enero de 2017

El mago Pascualito (¡nuevo libro infantil!)


Lo adelanté en el post anterior. En los últimos días de diciembre vio la luz “El mago Pascualito”. Regalo de Navidad para mí, que me porté bastante bien (o por lo menos así aseguro) durante todo 2016.

Ilustradro por Marcos Amayo Acosta, se trata de un libro para nenes en el que Pascualito, un pingüino pequeño y soñador, decide hacerse mago. Cuentos y dibujos para pintar. Cada página es una historia, alternando entre la búsqueda de la anhelada magia y el tiempo donde ya el mago pingüino lanza sus primeros hechizos, para auxiliar a todo aquel que viene a buscar su ayuda.

Transcurre en la Patagonia, principalmente en el Atlántico Sur, entre el mar y la estepa. Rodeado de amigos del lugar (como el elefante marino, la orca, el guanaco, la ballena franca, el cormorán, la mara, el peludo), va descubriendo Pascualito el pingüino que quiere ser.

Todos los cuentos están en imprenta mayúscula. Sí, les hice caso esta vez a las mamás y maestras que me lo fueron diciendo mientras ofrecía mis libros anteriores por la ciudad. Es la primera letra que los chicos reconocen, con la que empiezan a jugar y leer. Mi nena de cinco años da fe de lo que digo; mi nene de tres, todavía no, pero pronto lo hará.

Comparto debajo, como siempre, el texto de contratapa.
Pascualito es un pingüino que desea convertirse en mago y para eso emprende una aventura por las tierras del sur. Deberá conocer al maestro, buscar los atributos y recibir el don de la magia.

Pero no estará solo. Lo ayudarán los amigos que se irán sumando a lo largo del viaje.

domingo, 8 de enero de 2017

Seis años

El último año, el sexto cumplido viviendo de la literatura, terminó con la publicación de “El mago Pascualito”, un libro de cuentos para chicos, ilustrado por Marcos Amayo Acosta, del que hablaremos con más detalle en una próxima entrada de este blog. Aunque puedo adelantar que se trata de la historia de un pingüinito que quiere ser mago y emprende un viaje para conseguirlo.

En un plano diferente, estuvimos trabajando con el traductor Darío Bard en la adaptación a inglés de los telalibros de Toba, Croack y Fuz. Si todo sale como esperamos, nacerán en este idioma en alguno de los meses que siguen.

Visité además escuelas, me hicieron entrevistas por aquí y por allá, fui a la feria del libro, leí y escribí (¿cómo dejar de hacer lo que da sentido y sirve de excusa para todo lo anterior?), salí a vender casi todos los días.

Un año tranquilo, apacible, de construcción expectante pero sin la ansiedad ya de los primeros tiempos.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Entrevista en "Viajar leyendo"

Hoy quiero compartir una entrevista que me hizo Luciano Sívori para su blog “Viajar leyendo”.

Alejandro: dejaste un trabajo de oficina más o menos seguro y “cómodo” para salir a la calle (literalmente) y dedicarte a lo que amás: escribir. En notas de tu blog (como acá y acá) hablás de lo que sentías laburando en relación de dependencia. Hoy, ya varios años después, vivís de tu literatura. ¿Se extraña esa "otra vida"? ¿Qué sentís que ganaste y que perdiste con el cambio?

Creo que logré combinar dos cosas que me gustan mucho: escribir y caminar por la ciudad; sumando además poder vivir de eso que escribo.

Lo que gané fundamentalmente es independencia, con todo lo que implica. Nunca sabés de qué manera vas a llegar a fin de mes, como le ocurre a cualquier emprendedor, pero tenés la satisfacción de estar trabajando todos los días en aquello que elegís y te apasiona.

Gané también el contacto directo con la gente. Ya van casi seis años que salgo a ofrecer mis libros. Recorro fundamentalmente Gran Buenos Aires y un poco de CABA. Una vez por año, o año y medio, suelo regresar a los lugares en los que antes estuve, por lo que me encuentro de nuevo con quienes me han comprado libros y obtengo comentarios de primera mano. Eso te ayuda a afianzarte y a crecer.

Lo que perdí, quizá, al momento de cambiar de profesión fue el reconocimiento de mis pares, de clientes, de posibles empleadores. Trabajé algo más de una década en sistemas y después de ese tiempo, quieras o no, conocés a la gente y te conocen, saben si trabajás bien o mal, te sentís seguro en el entorno, protegido.

Cuando cambié de actividad me despojé de todo eso, tuve que empezar de nuevo como cuando tenía veinte años.

“Me siento a mitad de camino entre escritor y emprendedor”, dijiste en tu blog. Comentame un poquito cómo vivís eso en el día a día y cuáles creés que son los desafíos más grandes de ser un autor independiente. ¿Cómo es un típico día tuyo?

Lo más importante, creo, es reconocer que no va a ser fácil, que vas a tener que trabajar mucho como lo hace, insisto, cualquier emprendedor en lo suyo, y que con pasitos de hormiga vas a ir consiguiendo cosas.

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