jueves, 9 de julio de 2015

Encuentros (XVIII)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XVIII

—Se lo recomendé a mi sobrino. Estaba un día en casa y le dije tenés que leer esto. Creo que después se lo pasó al hermano, y él a su vez lo volvió a prestar. No sé por dónde anda ahora.

El muchacho, de unos cuarenta o cuarenta y cinco años, atiende la farmacia. Yo había entrado tímidamente, como no queriendo molestar. Luego de la charla, me voy feliz.

Pero antes decide comprarme un libro distinto. Fue poesía la primera vez. Ahora, novela. Ojalá alcance también a cumplir las expectativas.

lunes, 25 de mayo de 2015

Entrevista radial en Maravilloso Mundo

El jueves de la semana pasada, invitado por Emilia Miranda (a quien conocí mientras ofrecía libros por el barrio de Villa Crespo), tuve el placer de que me entrevistara Sandra Carrondi en el programa radial Maravilloso Mundo, que se emite por RDA 365.

Dejo a continuación el audio para que puedan escucharlo:


jueves, 14 de mayo de 2015

Fuz y Croack (¡nuevos libros para bebés!)


¡Se agranda la familia de los libros para bebés! A Toba y los colores se le suman ahora “Fuz y las formas” y “Croack y los números”.

Ilustrados por Lucila Cardozo y confeccionados en tela por Lucerito Juguetes Blandos, vienen a acercar a los más chiquitos al mundo de la lectura vinculada al juego.

Pero si los bebés no leen, dirá alguno. No leen pero escuchan, responderemos, y después, cuando crezcan, ¡veremos qué sucede!

domingo, 3 de mayo de 2015

En la Feria del Libro

Ante un auditorio reducido pero atento, el viernes último introduje varios de mis libros en el stand del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Luego, sentado cómodamente en un sillón, micrófono en mano, leí un puñado de poemas que, creo, fueron bien recibidos.

Lo más importante para mí: la conexión que se produjo con algunos de los presentes en el mientras tanto (esas cosas se saben en la mirada) y las palabras que hubimos intercambiado al finalizar.

Se me sigue haciendo difícil hablar en público, aunque ya menos. Sin embargo, leer poesía en voz alta (no cuentos, ni novela; poesía) me hace sentir bien, muy bien.

Agradezco a Estela Pittavino, directora del Instituto, por la invitación y la buena onda al organizar y dirigir el evento.

jueves, 23 de abril de 2015

Galeano

Soy un bicho raro, lo sé. Me cuesta hacer lo que todos hacen, hablar de lo que todos hablan.

Explotaron las redes y los medios con la muerte de Galeano. Y yo, que lo siento uno de mis escritores de cabecera (aunque ya no lo lea con la pasión de antes), uno de mis formadores, de quien publiqué textos en este espacio una vez y otra, y del que tengo bien elegidas ciertas líneas que introducirán esa novela que no termino de corregir; no dije nada.

Hoy tampoco digo demasiado. Me alcanza con apropiarme de un relato, bastante conocido y humano y bello, que lo pinta mejor que cualquier testimonio.

El mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fuegüitos.

El mundo es eso ─reveló─. Un montón de gente, un mar de fuegüitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano
de “El libro de los abrazos”