lunes, 13 de abril de 2015

Frente a frente

Comparto hoy un poema.

Frente a frente

Cercado en la vida,
atado a su condición humana,
naufragando en preguntas sin respuestas
y sueños por cumplir
que vienen quién sabe de dónde;
buscando, buscando,
sin cómo ni por qué,
el hombre llega,
se aproxima, llega,
y así, sin más,
se zambulle en el Arte,
que no explica, no puede hacerlo,
pero muestra al otro
con su existencia, sus anhelos,
su desamparo,
y en ese otro
se encuentra él.

Alejandro Laurenza
del libro Maldita Conciencia

domingo, 1 de marzo de 2015

Encuentros (XVII)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XVII

Moreno, a pocos metros de la ruta 23. El vivero está cerrado por vacaciones, me enteraré más tarde, y la chica sólo fue a regar.

La saludo. Le cuento lo que hago, mientras saco libros: tengo una novela, poesía, cuentos para chicos.

Ella se interesa. Salpica las plantas con la manguera y me escucha, al otro lado del alambre que delimita el negocio. El sol se hace sentir aunque son apenas las diez de la mañana.

En un momento gira y se le escapa la manguera. Me moja. No sabe cómo pedirme disculpas.

No pasa nada, me río, igual hace calor.

miércoles, 28 de enero de 2015

Encuentros (XVI)

Cosas que pasan en la calle, en relación a los libros.

XVI

Tenés un día difícil. Fines de enero. Calor. Mucho calor. La mitad de la gente está de vacaciones, y la otra mitad acaba de volver o se prepara para salir. No hay un mango en la calle. Vender un libro es como sacarse la lotería.

De repente te encontrás con una chica que te alegra el día. Me encantó la novela, dice, la leyó también mi hermana y se la estoy por prestar a un amigo.

Por estas cosas seguís. Lo otro, lo difícil o lo fácil, es circunstancial. ;-)

jueves, 1 de enero de 2015

Cuatro años

Si bien la primera mitad del 2014 no me resultó sencilla, luego todo fue mejor.

Se juntaron al principio algunas cosas que me hicieron sentir pesadumbre: el esfuerzo desmedido que hube realizado a fines del año anterior (sin respetar los signos corporales que decían basta), la imposibilidad de tomarme vacaciones, el parate económico general, y la reinversión exagerada de mis ingresos (que me dejó sin liquidez y me puso al cuello una soga innecesaria).

En fin, que lo que no te mata te hace más fuerte, dicen. Pero superados los escollos, sirven de aprendizaje; como casi todo en la vida, ¿no?

La segunda mitad, en cambio, fue en ascenso. Aun sin alcanzar los picos de venta de otros años (se cumplen cuatro ya), logré ubicarme en niveles satisfactorios, para terminar en paz este período, y ver el que viene con una esperanza nítida, agradable.

En cuanto a la producción, edité por tercera vez mi poemario Maldita Conciencia, publiqué un nuevo libro para niños, El diario de Fuz, con ilustraciones de Lucila Cardozo y el apoyo de la Oficina Municipal de Letras de Tres de Febrero, y logré que viera la luz Toba y los colores, para bebés, confeccionado en tela por Lucerito Juguetes Blandos e ilustrado nuevamente por Lucila.

No quiero ni puedo cerrar este post sin mencionar a quienes me escuchan a diario y me reciben de maravilla cuando paso con mis libros. Les digo gracias, no sólo por comprarme sino también por la buena onda y por el incentivo que me dan para que siga adelante. Un abrazo a todos ellos. Salud. :-)

sábado, 29 de noviembre de 2014

Los primeros 200

Si bien mi fuerte es ofrecer libros a la gente, mayormente en negocios, de vez en cuando en paradas de colectivos o estaciones de tren, o incluso mientras charlan o caminan por la calle, intento sumar al mismo tiempo puntos de venta que me apoyen en la tarea.

Librerías y Kioscos de Diarios se van incorporando poco a poco. Deben estar dispuestos a comprarme una pequeña cantidad de ejemplares con descuento (no a tomarlos en consignación sino a pagarlos en firme), para ofrecerlos luego a sus clientes.

No es sencillo por razones obvias. Un producto sin marketing (libro, remera, pantalón de jean o cucharita de té) tiene que ser mostrado concienzudamente a quienes desconocen su existencia. Osea que el vendedor intermediario asume un trabajo extra y también un riesgo.

Pero quienes somos tercos, cabezaduras, o como quieran llamarnos, elegimos olvidar estas dificultades, o usarlas como motivación, poniéndonos sucesivas metas que, suerte y esfuerzo mediante, tendremos el gusto de superar, para establecer entonces las nuevas.

Así se cumplieron los cien primeros lugares en que se encontraban mis libros, ¡y llegamos ahora a los doscientos!