viernes, 8 de abril de 2022
Encuentros (XXXI)
jueves, 24 de marzo de 2022
El machete
martes, 15 de marzo de 2022
Entrevista en diario La ciudad
Me hicieron una entrevista en el diario La ciudad. Allí cuento sobre mis libros, los diferentes géneros que escribo y cómo llegué a la literatura, entre otras cosas.
La pueden leer en el siguiente enlace:
Entrevista en diario La ciudad
domingo, 13 de marzo de 2022
Corrijo novela
Corrijo novela. Me encuentro con una de esas páginas en las que uno siente que faltó inspiración al escribirlas, una página que no fluye. La idea está bien, la página es necesaria, no la puedo quitar y listo. Pero hace ruido por todos lados. Esas son las más difíciles de corregir. Tocás acá y se rompe allá: peor que antes.
Entonces uno se convierte en un picapedrero. Martillo en mano, cortafierro en otra, va dando golpecitos suaves, trabaja con lo que tiene. No lo puede sacar todo ni tampoco agregar material. La piedra es esa.
A menos que decida abandonarla y empezar con una nueva, y chau.
sábado, 22 de enero de 2022
De poetas y de escobas
Un día, hace por lo menos quince años, decidí que no iba a seguir esperando que alguien "me descubriera" (bichos raros somos los que escribimos) y quisiera publicar y difundir mis libros. Ya venía escribiendo y publicando en forma independiente, es cierto, y también salía por las plazas a ofrecerlos en mis tiempos libres; pero lo hacía de manera tímida, como no queriendo pecar de vanidoso.
Fue entonces cuando dejó de importarme. Un día hasta me banqué, divertido, que alguien me dijera "la poesía no se vende". "No, claro, la poesía no se vende", tuve que responder, "lo que se vende es el soporte físico, el libro, que contiene poesía o novela o cuentos para chicos". Imaginate si a un ingeniero le dijeran que los puentes no se venden: sonamos, nos quedamos todos a la orilla del río, sin poderlo cruzar, por haber herido la sensibilidad del ingeniero.
En fin, que lo que aprendí de una vez, fue a separar el acto de escritura (el hecho artístico, si se quiere) del momento de la venta. Vender como quien ofrece escobas, asumiendo que intentaron crearlas a conciencia, con los mejores materiales de que dispusieron, pero tampoco se va a andar ofendiendo el vendedor porque un señor o señora le dice que esa escoba no barre bien.
A lo sumo, se lamerá las heridas más tarde, sabiendo que vivimos en el reino de la subjetividad, y que quizá esa persona buscaba un escobillón o un cepillo o un pequeño pincel para limpiar el polvo, y se encontró (desgraciada suerte) con una escoba, nada más que eso.