sábado, 22 de enero de 2011

Mi país inventado

Leyendo por segunda vez (y seguramente no por última) Mi país inventado, de Isabel Allende, esta especie de autobiografía apoyada en la nostalgia por Chile (como la misma autora lo dice de alguna forma), me topé con el fragmento que reproduciré debajo.

Salvando las distancias con la realidad de nuestro país (y con la realidad actual de Chile, ya que este libro fue escrito aproximadamente en 2002), creo que es interesante no olvidar las cosas que están resaltadas.

Las cifras de crecimiento económico, que aplaudía el Wall Street Journal, no significaban desarrollo, ya que el diez por ciento de la población poseía la mitad de la riqueza y había personas que ganaban más de lo que el Estado gastaba en todos sus servicios sociales. Según el Banco Mundial, Chile es uno de los países con peor distribución del ingreso, lado a lado con Kenia y Zimbabue. El gerente de una corporación chilena gana lo mismo o más que su equivalente en Estados Unidos, mientras que un obrero chileno gana aproximadamente quince veces menos que uno norteamericano. Aún hoy, al cabo de más de una década de democracia, la desigualdad económica es pavorosa, porque el modelo económico no ha cambiado. Los tres presidentes que han sucedido a Pinochet han estado atados de manos, porque la derecha controla la economía, el Congreso y la prensa. Sin embargo, Chile se ha propuesto convertirse en un país desarrollado en el plazo de una década, lo cual es muy posible, siempre que se distribuya la riqueza en forma más equilibrada.

Isabel Allende
fragmento de “Pólvora y sangre”
del libro “Mi país inventado”

domingo, 16 de enero de 2011

Esa batalla

Releyendo a Benedetti me encontré con este poema, y tuve ganas de compartirlo.

Esa batalla


¿Cómo compaginar
la aniquiladora
idea de la muerte
con este incontenible
afán de vida?

¿cómo acoplar el horror
ante la nada que vendrá
con la invasora alegría
del amor provisional
y verdadero?

¿cómo desactivar la lápida
con el sembradío?
¿la guadaña
con el clavel?

¿será que el hombre es eso?
¿esa batalla?


Mario Benedetti
del libro “Cotidianas”

sábado, 1 de enero de 2011

Año Nuevo, vida más o menos nueva

Trillada la frase, es cierto. Podría haber pensado en otra cosa, también es cierto. Pero coincide con lo que estoy a punto de iniciar, así que decido usarla a pesar de todo.

Es que justamente hoy se produce un quiebre en la monotonía de mis días habituales. Después de años de saber que debía buscar por otro lado (algo más lejos de lás máquinas que nos gobiernan, como alguna vez escribí), y de sólo unos pocos de haber asumido que ese otro lado era la literatura (cómo nos cuesta a veces reconocer lo obvio), cambio a conciencia el rumbo de mi vida.

¿Significa que para siempre? No lo sé. ¿No más programar, ni hacer análisis de sistemas? No lo sé. ¿Y entonces por cuánto tiempo? No lo sé. ¿Y qué vas a hacer ahora? Escribir, claro, salir a vender mis libros, por supuesto, leer, leer, leer, no hay duda; lo mismo que hacía antes, pero ahora completamente enfocado. ¿Y te va a alcanzar la plata? No lo sé. ¿Y no te vas a morir de hambre? Tampoco lo sé. Basta de preguntas.

Como verán, dudas y certezas andan más o menos empatadas. Espero que el tiempo traiga más certezas, y también más dudas, ¿por qué no?

Ninguna de estas cosas podría hacer sin el apoyo explícito de la mujer que amo, y con la que llevamos también muchos años de convivencia…

domingo, 19 de diciembre de 2010

Fuz

Comparto aquí un relato de El diario de Toba.


Fuz


Fuz es el líder de los gatos. Los tiene a todos cortitos. Es aguantador Fuz, no es autoritario, pero no deja que se pasen de la raya.

El pelo de Fuz es muy largo y de color gris. Y tiene pechito blanco; la pecherita, como dice papá. Además se para muy señorón, con porte. Y parece que el pelo lo peina siempre, para llamar la atención.

Mamá dice que es el gato de la casa, y papá también lo dice. Pero cuando papá se pone celoso (porque Fuz le lleva más el apunte a mamá que a él) lo descalifica, y dice que Monigotón es el gato de la casa, para hacerlo rabiar. Igual fuz no se da por enterado, porque es un gato muy independiente, muy seguro.

La verdad es que yo no sé, porque tiene varios nombres Fuz. A veces le dicen Fuz, a veces le dicen Mish, a veces Michifuz, y otras gato de porquería (sobre todo cuando se hace el vivo, y desaparece por unas horas). Y como yo no sé, le digo Fuz, que es cortito y además me gusta.

Por momentos el que se pasa de la raya es él. No le alcanza con ser el líder de los gatos, y quiere ser también el líder del perro, pero a mí eso no me gusta. No hay que confundir los roles.

Cuando corro mucho, y me olvido de quién soy, y le paso cerquita cerquita, él se enoja. Pero yo sigo corriendo, y él capaz se esconde detrás de la parra, vengativo, y cuando paso por ahí se me tira encima. Entonces mamá viene rápido a retarlo, para que no abuse, no sea cosa que el perro se revire y nos quedamos sin Fuz. Igual yo no le hago nada, porque Fuz ya es familia.


Alejandro Laurenza
del libro El diario de Toba

sábado, 4 de diciembre de 2010

Animarse

Publicaré hoy una reflexión escrita hace tiempo, acerca de lo que nos cuesta a veces lanzarnos, sinceros, a la concreción de nuestros sueños.

Animarse

Uno sabe (porque saber sabe) que hay que moverse, que hay que matar la rutina, que hay que salir a otras calles, visitar otros cielos, nadar otro ríos.

Sin embargo se deja caer, se deja encerrar, y se encuentra, como siempre, en la misma calle, bajo el mismo cielo, y frente al mismo río que nunca se animó a nadar.

Alejandro Laurenza