martes, 3 de julio de 2012

Tangurria

Años de dictadura. Tiempos actuales. Ir y venir de historias que se tejen y destejen.

Los recuerdos. Los fantasmas. Los laberintos del amor. Paloma, Abelardo, Oliver, Ernesto. La muchacha de ojos tristes.

Prosa de la buena (delicada, precisa, poética) capaz de atrapar y sumergir, y quedar flotando luego en la memoria, cuando el libro se cierra y las preguntas se abren.

Los invito a leer a Marcela Minakowski. Tangurria. Pueden encontrarlo en las librerías La cueva y El papiro, ambas de Caseros.

Hubo un país que hemos olvidado, un pequeño país que tiene tanto de nosotros que lo dejamos ahí, en un rinconcito, en penitencia; después de todo, algunas penas no se borraron. No se borrarán.

Paloma está para recordarlas. Lleva a cuestas esa tristeza, esa soledad tan explicable; y ya sabemos, si la tristeza y la soledad ocurren en Buenos Aires, el tango, la lluvia y los bares no pueden estar ausentes.

Tampoco la poesía, claro, la poesía de Buenos Aires, los fantasmas, las calles, los andenes, la niebla, la memoria.

3 comentarios:

raúl dijo...

auspicioso libro... ¡¡Suerteeeee!!

Horacio Beascochea dijo...

Promete. Gracias por la recomendación.

Abrazo

Marcela Minakowski dijo...

Gracias Alejandro por tu posteo, tu comentario y tu enorme generosidad. Y gracias a Raúl y Horacio, por los buenos deseos.
Abrazo tangurriento!