miércoles, 14 de diciembre de 2011

El médico

Uno lee. Pasa horas leyendo. Termina un libro y comienza otro. Y hasta se atreve por momentos a dejar transcurrir dos o más simultánemente, como algo natural, como un contrapunto buscado entre historias densas quizá, problemáticas, profundamente existenciales, y otras que fluyen de manera simple, y que a la vez hacen fluir.

Y al alcanzar una última página, una última línea de un último párrafo, uno consigue sentirse más o menos satisfecho; contrastando así el acierto, o no, de aquella intuición primera que lo llevó a abrir justamente ese libro y no otro.

Pero pocas veces (contadas diría yo) embarga, luego de esa última línea, una sensación plena de gratitud, de abandono, de haber tenido entre las manos una obra que justifica a tantas otras: por la que ha valido la pena la búsqueda.

Acaba de sucederme. Hace minutos di vuelta la página final, de las más de ochocientas que lo componen, de El médico de Noah Gordon. Se los recomiendo: tengo la obligación de hacerlo; de la misma manera que antes me lo recomendaron a mí.

No digo más. Dejo que hable su texto de contratapa.

Esta fascinante novela describe la pasión de un hombre del siglo XI por vencer la enfermedad y la muerte, aliviar el dolor de sus semejantes e impartir el don casi místico de sanar que le ha sido otorgado. Esa pasión le llevará desde la brutalidad y la ignorancia de la Inglaterra de su época a la sensual turbulencia y el esplendor de la remota Persia, donde conocerá al legendario maestro Avicena, que está experimentando con las primeras armas de la medicina moderna. Nueve siglos han transcurrido desde aquel entonces, pero el talento narrativo de Noah Gordon hace de este viaje iniciático una experiencia única que convierte la historia en vida real.

7 comentarios:

Maribel dijo...

A mí me la recomendaron y me la regalaron, y por supuesto la leí. Me gustó y disfruté con su lectura (y aprendí también cosas que no sabía).

Un abrazo.

B. Miosi dijo...

No la he leído. Estoy leyendo La doctora Cole que es la tercera de la saga. Compraré El médico, después de leer tu recomendación.

Besos!
Blanca

Horacio Beascochea dijo...

Se acepta la recomendación, gracias. Y coincido con eso de la intuición a la hora de abrir un libro y los sabores que nos dejan.

Abrazo

Sergio Cossa dijo...

Lo leí hace un par de años, y casi seguido a Sinuhé, el egipcio (Mika Waltari)
Si bien me parecieron dos grandes obras, en el caso de El médico me quedó la sensación de que me faltaba algo. Que no podía terminar así. Porque las cosas perfectas no deberían concluir.
Me acabo de hacer seguidor de tu blog. Uno de los primeros blogs argentinos de literatura que voy descubriendo :)
¡Saludos!

Lola Mariné dijo...

La leí hace algunos años y me gustó mucho.
Estoy de acuerdo contigo: pocas veces se alcanza esa plenitud que nos deja un buen libro.
SAludos

raúl dijo...

Interesante reflexión, Ale. Un abrazo y Felices fiestas, este año con alguien más...

Martikka dijo...

El médico es uno de mis libros preferidos. Lo habré releído unas 3 veces y habrá otra, seguro. Es un libro redondo para saborear durante toda una vida!