Toda modificación profunda en el estado de las cosas genera resistencias. El hombre, por naturaleza, prefiere mantener cierta comodidad (conquistada o heredada) a pagar el precio necesario para la igualación de derechos. Sólo una postura crítica con nosotros mismos nos permitirá salir de ese lugar aparentemente seguro.
II
Mientras la caridad juega a reparar las injusticias, el reconocimiento de derecho pleno es el verdadero igualador de oportunidades. Debemos estar atentos para no sentirnos superiores ni inferiores a nadie.
Totalmente!!!
ResponderEliminarMuy bueno..
ResponderEliminarMuy acertado.
ResponderEliminarUn saludo!
Pasé tres o cuatro veces por el blog, leyendo y releyendo el texto.
ResponderEliminarAparentemente sencillo pero complejo de fondo.
Me saco el sombrero, Alejandro: esto es literatura de punta a punta.
Abrazos!
Esther