lunes, 22 de octubre de 2012

Los preconceptos

Parece mentira, pero no es raro encontrarme con gente que subvalore su propio barrio. Mientras ofrezco mis libros suelen aparecer ciertas palabras como “por acá nadie lee”, o “llegaste al lugar equivocado”.

Sin embargo, fiel a la obstinación habitual, sigo como si nada se hubiera dicho, para constatar invariablemente lo errado de aquellos juicios peyorativos.

Y me pregunto entonces, ¿puede una persona desconocer hasta tal punto los potenciales de la ciudad que habita?, ¿generaliza, tal vez, partiendo de sus gustos o afinidades?, ¿hay acaso oficios, profesiones, o niveles sociales que no permitan el disfrute de un libro?

Al último cuestionamiento respondo sin dudar que no. La experiencia en la calle derriba preconceptos, o por lo menos los deja tambaleando.

Y si no creen en lo que digo, miren alrededor. ¿Cuántas veces una persona cercana (amigo, vecino, compañero de trabajo, de estudios) consigue sorprenderlos con inclinaciones artísticas que juzgaban imposibles para la imagen que se habían hecho de ella?

Es que es tan poco lo que sabemos del otro. Apenas lo que se deja ver. Apenas lo que nos permitimos ver.

3 comentarios:

Rosa Fasolís dijo...

Alejandro: coincido de manera total con lo que decís. Un poquito más de educación para adultos, en distintas áreas o disciplinas (desde tejidos, cerámica, literatura, qué sé yo... hay tantas lindas cosas para hacer talleres breves que convoquen!!!), digo, acso eso nos permitiría conocernos más. Pero qué lindo lo que hacés. Un beso extensivo a tus dos preciosas mujeres. Ro.

Lola Mariné dijo...

Todos tendemos a desvalorizar lo nuestro y creer que lo que tienen otros es mejor...hasta que lo perdemos.
si algo hay democrático en el mundo es la lectura, afortunadamente. Y tú estás haciendo algo más que vender libros: estás acercando la cultura a tus conciudadanos y eso es muy valioso.
Ánimo!

Horacio Beascochea dijo...

Coincido amigo, vemos lo que nos permitimos o lo que dejamos que nos muestren, embarcados en nuestras propias anteojeras.

Abrazo