sábado, 29 de mayo de 2010

Milagro Sala. Jallalla.

Los años 90 fueron en Argentina una época de bienestar ficticio. Había una paridad peso dólar, sostenida por los dineros del Estado (por el desguace del Estado), que nos permitía hacer turismo fuera del país, y comprar como si perteneciéramos al primer mundo, y no al tercero (clasificación odiosa si las hay).

Las barreras a la importación caían indiscriminadamente, llenándonos de productos cada vez más baratos. Semana a semana veíamos descender los precios de televisores, equipos de música, reproductores de DVD, computadoras, y demás fetiches que a las personas nos gusta alabar, poseer, y luego descartar para iniciar nuevamente el ciclo.

Vivíamos en un paraíso inventado (neoliberalismo que le dicen), que pronto comenzó a dar muestras de sus puntos débiles. Importar a mansalva no es sólo importar, es también dejar de fabricar. Y si no se fabrica, las industrias cierran, y entonces nos quedamos sin trabajo.

Para mediados de los 90 teníamos ya demostraciones cercanas de todo esto. Familiares y amigos (cuando no uno mismo) testimoniaban en carne propia lo que significaba quedar excluido del sistema. Con un mercado laboral cada vez más chico, era prácticamente imposible volver a entrar. Y la curva de desempleo seguía en ascenso.

El sistema educativo, como no podía ser de otra manera, acompañaría la decadencia. Se adoptaría en casi todo el territorio un régimen polimodal, que nos dejaría sin escuelas técnicas (¿para qué queríamos escuelas técnicas, si los empleos de ese tipo eran cada vez menos?).

Pero, claro, todo esto es fácil de ver ahora, a veinte años de iniciado ese proceso, y a casi diez de que explotara, en la crisis de 2001, con índices de pobreza y desempleo inauditos. En las idas y vueltas cotidianas cuesta más abrir los ojos, y entender en qué punto de la historia se está parado.

Sin embargo, hubo una provincia que sufrió anticipadamente (quizá no la única, pero sí la de mayor intensidad) lo que vendría luego a nivel nacional. Esa provincia se mantuvo en lucha durante todos los 90, y vio cambiar gobernadores como cambiarían luego presidentes a comienzos de la siguiente década. Esa provincia fue Jujuy.

Desde allí llegarían imágenes de revuelta (inentendibles entonces) hasta la Capital Federal. Se conocería de nombre al perro Santillán, se lo respetaría sin saber porqué, y se lo olvidaría tiempo más tarde. Nacerían allí movimientos sociales, que luego proliferarían por todo el país, y aparecería uno, entre ellos, que no dejaría de crecer con los años, a fuerza de trabajar, construir, y luchar siempre por los más pobres.

Ese movimiento es la Organización Barrial Tupac Amaru, liderada por una mujer de mucha fuerza: Milagro Sala. Es aquí donde este pedacito de historia reciente, vista con los ojos de quien escribe, viene a confluir con nuestro tema habitual, que son los libros.

En la última Feria del Libro de Buenos Aires, se presentó Milagro Sala. Jallalla. de la escritora y periodista Sandra Russo. A través del cuál conseguimos internarnos en la vida sencilla y admirable de esta mujer, con un pasado difícil y errante por momentos, pero que supo levantarse para ayudar, a su vez, a que otros también lo hicieran.

Veamos a continuación qué dice la contratapa del libro.


"Nosotros hemos plantado bandera. Donde haya una bandera de la Tupac no va haber atropello. Al contrario: lo que nosotros queremos es reivindicar a los compañeros con salud, educación y trabajo. Esa es la base. Eso dicen las paredes del barrio y de esta ciudad, y de muchas ciudades de este país. Salud, educación y trabajo. Eso sí contribuye a la pacificación social. Una vivienda digna para todos, y que el compañero que por ahí ha nacido en un lugar muy pobre vuelva a recuperar su autoestima. Eso queremos".

Milagro


"En retazos, por pinceladas, en diálogos, en anécdotas, late aquí la historia de una mujer jujeña y la de su organización, del modo en que fue posible relatarla. Es la historia de la organización social más grande hoy en la Argentina, y la primera en provenir de lo profundo de este país, de lo oculto, lo desterrado. No tengo ninguna duda, mientras termino de escribir este libro, de que la Tupac Amaru seguirá creciendo, porque lo que multiplica no son solamente viviendas. Multiplica esencialmente ciudadanos de derecho pleno. Conocí a muchísimos hombres, mujeres, ancianos y niños felices. Los vi llevar adelante sus vidas con la dignidad de quien siembra y recoge. Y si la política sirve para algo, es para eso. Jallalla, Milagro".

Sandra

18 comentarios:

raúl astorga dijo...

Buenísimo el post, Ale. Un milagro sería que entendiéramos de una vez por todas qué es la Argentina entera.Abrazo

Anónimo dijo...

si tener un movimiento social implica intolerancia, violencia entre otras cosas me parece que no es lo que necesitamos los argentinos, si esta señora es referente de algo, debe decirse la verdad y de quien recibe la plata para su moviento todas las provincias tienen movientos sociales y todos sufrimos la violencia y los atropellos de.estos dirigentes muy propio del KIRCHNERISMO. mirna

Norma dijo...

Estaba a punto de dejar un comentario felicitando a todos aquellos que se arremangan en este país y deciden hacer en lugar de sentarse a observar sin ver y a llenarse la boca con discursos que les dictan los medios, cuando este anonimato sale publicado.
Pero, primero lo primero, mis mejores deseos para Milagros y Sandra por la entereza, por el valor, por los ovarios.
Y luego, a la señora Mirna, la invitación a re-leer su propio comentario para ayudarla a entender mejor de qué lado se encuentra la intolerancia, la violencia y la discriminación.

Blas Malo Poyatos dijo...

Un post muy intesante, Alejandro, porque parece que España va siguiendo ese mismo ritmo. Todo lo que se necesita es más barato importarlo que fabricarlo, ¿así que para qué fabricar nada?

¿Pero de dónde sale ese dinero que se va fuera, a otros países? Como a Europa le pasa lo mismo significa que ya no somos autosuficientes. Nuestra déficit sigue creciendo. Y en vez de hacer industrias o promover investigación nuestro presidente lo que hace es levantar aceras para volver a construirlas.

Qué desastre ecónomico. No aprendemos de errores ajenos.

Un abrazo

raúl astorga dijo...

¡Guau, qué polémica! Es difícil Mirna, saber qué se siente y qué desea uno hacer cuando se encuentra sin nada, desocupado y sin futuro. He pasado por ese trance a mis treinta y seis años, cuando uno no sirve para nada. Blas, sin dudas el capitalismo pasa por la peor de las crisis, se cae a pedazos. Los señoritos instruidos en Harvard y en Chicago tendrían que saber cómo sale el mundo. No soy Kirchnerista, demasiado tengo con ser de Central, recién descendido. Pero estoy y estaré del lado del que produce, porque el trabajo enaltece. Abrazo a todos y convivamos en la diferencia, pero seamos tolerantes con los que no tienen oportunidades. La vida es una sola y es feo estar muerto de entrada.

Anónimo dijo...

Hola a todos.
Es increíble el grado de ignorancia que mantienen todos aquí, ¿acaso no saben que Milagros Salas tiene una fortuna personal de $3.734.000 cuyo origen no está claro y evade toda clase de impuestos?
¿Acaso no saben que Milagritos posee un inmueble en el barrio Cuyaya de la capital jujeña que cuesta cerca de 1 millón de pesos?
¿Acaso no saben que ella posee otro inmueble en el barrio La Ciénaga valuado en 240.000 pesos y está construyendose una mansión de 3 pisos con cocheras para 4 autos y piscina estimada en 2 millones de pesos?
¿Acaso no saben que la "pobre" Milagros posee una 4x4 Toyota Land Cruiser Prado VX que cuesta 230.000 pesos. Tiene también una Nissan Frontier 4x4 valuada en 72.000 pesos, tiene un Fiat Stilo 2008 que cuesta 62.000 pesos y una Nissan X.trail 2007 valuada en 130.000?
Yo la conozco y sé lo que digo, siempre fue una barrabrava recibiendo dineros expúreos.
¡¡¡DESPIERTEN!!!!
Esta mujer es más de lo mismo, y lo peor es que se aprovecha de los pobres indígenas para llenarse los bolsillos.

Alejandro Laurenza dijo...

Anónimo,

No creo que sea más de lo mismo. No me parece. Pero bueno, cuando uno no lo vive realmente, todos son pareceres, o me contaron, o la tele dice.

De todas maneras, te invito a leer el libro. Por lo menos podrás comparar diferentes puntos de vista.

Un saludo,
Alejandro.

Alejandro Laurenza dijo...

Raúl,

Sé de lo que hablás. No me tocó vivirlo, pero sí a familiares muy cercanos.

Un abrazo,
Ale.

Alejandro Laurenza dijo...

Blas,

Hasta dónde sé, uno de los puntos fuertes de España es el turismo. Pero, claro, ahora está todo muy complicado. Confiemos en que pronto se pueda revertir la situación.

Un abrazo,
Alejandro.

Alejandro Laurenza dijo...

Mirna,

No creo que un movimiento social implique intolerancia y violencia.

Es cierto que reciben dinero del Estado, pero, hasta donde sé, construyen viviendas, complejos de rehabilitación, tienen una escuela secundaria propia que se basa en la inclusión, fomentan el trabajo...

En cuanto al Kirchnerismo, no estoy en sus filas, ni en las de nadie. Ni siquiera en las de la oposición por oposición misma, esa que nunca busca construir.

Un abrazo,
Ale.

Alejandro Laurenza dijo...

Norma, me uno a las felicitaciones. Gracias por pasar.

Un saludo,
Alejandro.

Liman dijo...

Es fácil injuriar desde el anonimato, si tiras mierda salpicas. No digo que lo que digas sea verdad o mentira. Pero si es así y estas seguro cita fuentes

Anónimo dijo...

querida Norma, no quiero entrar en polemica con personas que no conozco ni me conocen y que por supuesto no saben ni tiene obligacion de saber lo que hago lo unico que puedo decir es que se lo que es el trabajo, se muy bien que con mucho esfuerzo y sacrificio mi flia salio adelante nunca vivio del estado por que ante todo mis abuelos y mis padres tuvieron la cultura del trabajo cosa que por suerete heredamos nosotros y no estoy en el anonimato me llamo MIRNA LAURENZA y vivo en una de las provincias mas pobres de la ARGENTINA el Chaco.

Alejandro Laurenza dijo...

Bueno, evidentemente es un tema polémico. Tanto que también intercambiamos mails al respecto con algunas personas que preferieron no comentar por aquí. Quiero reproducir una de mis repuestas:

"Al final siempre se trata de creer o no creer. Al libro le creo porque lo escribió Sandra Russo, que me inspira confianza, y que investigó bastante sobre el tema. Puede estar equivocada, claro, como también pueden estarlo otros medios que informan con desconocimiento o por conveniencia.

Veremos qué nos dice el tiempo. Es siempre el mejor juez, :-)."

Se trata de eso: de con cuáles medios nos informamos acerca de un mismo tema...

Un abrazo,
Alejandro.

Maribel dijo...

Me ha gustado mucho este post Alejandro, porque nos acercas de primera mano una problemática que conocemos de lejos. Es admirable que siempre haya gente capaz de abanderar las causas justas, y por tanto capaz de movilizar a los que no quieren conformarse con el mundo que les toca o les dejan.
Un abrazo.

Alejandro Laurenza dijo...

Gracias, Maribel. Si querés leer un muy buen resumen de historia reciente Argentina, te recomiendo que pases por el blog de Esther: http://www.necesidadyazar.com.ar/2010/05/las-cero-horas.html

Un abrazo,
Alejandro.

Anónimo dijo...

hola a todos yo soy de jujuy me llamo manuel alfaro y la verdad es asombroso lo que hace la mujer esta... soy estudiante y muchas veces pase por donde ellos manifiestan pero muhcisimas por el medio de todos y nunca me hicieron nada pero nada es gente q protesta por el vacio de estado en el q vivimos.. y se los aseguro q trabajan.. no son vagos como los pintan todos ... y si tienen alguna duda simplemente vallan a visitar su barrio y se van a dar cuenta lo asombroso q es .. es facil no hacer nada y criticar a los otros q hacen pues claro uno al no hacer nada no comete errores los errores se comenten cunado uno hace cosas .. quizas esta mujer no es perfecta pero muchos la juzgan por sus pocos errores y son tan ignorantes q se dejan llevar por los medios yo vi su casa se todo lo q tiene y me parece justo.. como dice ella y por q mierda no puede vivir bien si se rompio el culo laburando aguante milaagroo sala...

Alejandro Laurenza dijo...

Manuel,

Gracias por tu aporte. Es bueno conocer la visión de alguien que está tan cerca.

Un saludo,
Alejandro.